


Una luna de miel interrumpida y un reloj: la inesperada conexión entre Bakú y los Nobel
Bakú, 26 de octubre, AZERTAC
Un reloj de sobremesa puede contar mucho más que las horas. Uno de los que conserva el Museo del Premio Nobel, en Estocolmo, permite descubrir una historia que conecta una luna de miel interrumpida, un ingeniero sueco y la industria petrolera de Bakú.
La pieza perteneció a Sven Almqvist, quien participó junto con Ludvig Nobel, hermano de Alfred Nobel, en el diseño del buque petrolero “Zoroaster”. Según la documentación del museo, Almqvist tuvo que interrumpir su viaje de novios para desplazarse a Rusia y reunirse con Nobel con el fin de discutir la construcción del barco. En aquel momento era el responsable técnico de Motala verkstad, en Suecia.
Detrás de aquella urgencia había un problema muy concreto: cómo transportar de forma más eficiente y segura el petróleo procedente de Bakú. En el siglo XIX, el uso de barriles complicaba las operaciones. Los recipientes ocupaban espacio, exigían numerosas manipulaciones y podían romperse durante el trayecto.
La respuesta requería repensar el propio barco. Nobel y Almqvist trabajaron en un buque equipado con depósitos para transportar la carga líquida. El proyecto debía responder, además, a un desafío geográfico: llegar desde el Báltico hasta el Caspio a través de ríos y canales, donde la profundidad del agua condicionaba sus dimensiones.
El “Zoroaster” llegó a Bakú en mayo de 1878. Su nombre hacía referencia a Zaratustra, una elección que evocaba el antiguo vínculo de la región con el fuego. El barco se convirtió en un hito del transporte petrolero y fue estudiado por otros armadores interesados en sus soluciones técnicas.
Como muestra de agradecimiento por su contribución, Ludvig Nobel regaló a Almqvist el reloj hacia 1880. Más de un siglo después, en 2024, Karin Lange, nieta del ingeniero, lo donó al Museo del Premio Nobel. La institución señala que probablemente fue fabricado en San Petersburgo. Así, un obsequio personal pasó a conservar la memoria de una colaboración industrial ligada a Azerbaiyán.
La historia también ofrece una forma diferente de acercarse a Bakú. Detrás de su arquitectura y de su paisaje junto al Caspio existe una ciudad cuya actividad petrolera reunió a empresarios, trabajadores e ingenieros de distintos países. Entre las huellas de aquella época figura Villa Petrolea, antigua residencia de la familia Nobel, restaurada por el Fondo del Patrimonio Nobel de Bakú.
El reloj permite recorrer esa historia a escala humana. Antes de convertirse en una pieza de museo, fue un agradecimiento entre dos colaboradores. Y antes de que el “Zoroaster” navegara por el Caspio, hubo un ingeniero que tuvo que hacer una pausa inesperada en su luna de miel.