


Desde Guadalupe responden con firmeza a París: La descolonización no es un asunto interno de Francia
Bakú, 28 de julio, AZERTAC
José Jean-Pierre, presidente de la organización MIR Guadeloupe y secretario del Frente Internacional para la Descolonización, respondió con firmeza a la política colonial de las autoridades francesas respecto a los territorios de ultramar y a los intentos de presentar los llamamientos a la descolonización como una «injerencia en los asuntos internos». Con este fin, dirigió cartas al presidente de Francia, Emmanuel Macron; al diputado de la Asamblea Nacional francesa Nicolas Metzdorf; y al Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas.
Así lo informó a AZERTAC el Grupo de Iniciativa de Bakú.
Según la información facilitada, las cartas rechazan categóricamente los intentos de parlamentarios franceses de calificar como una «injerencia» la posición de Azerbaiyán a favor de culminar la descolonización de los territorios de ultramar. Se subraya que el hecho de que un Estado plantee, en el contexto del derecho internacional, la cuestión del estatus de territorios sometidos a administración colonial no constituye una injerencia en los asuntos internos de Francia. Por el contrario, representa el cumplimiento del compromiso colectivo asumido por los Estados miembros de las Naciones Unidas de eliminar todas las formas de colonialismo.
El activista político guadalupeño recordó a las autoridades francesas que Nueva Caledonia y la Polinesia Francesa siguen figurando en la lista de las Naciones Unidas de territorios pendientes de descolonización. Por ello, afirmó que calificar de «intervención extranjera» el debate internacional sobre el estatus colonial de esos territorios carece de fundamento tanto jurídico como político. La situación de estos territorios es examinada anualmente por el Comité Especial de Descolonización (C-24) y por la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU.
Las cartas también cuestionan las afirmaciones de Francia de que Guadalupe, Martinica, Reunión y la Guayana Francesa se integraron voluntariamente en el Estado francés. En ellas se señala que la ley de departamentalización aprobada en 1946 fue adoptada unilateralmente por el Parlamento francés, sin la participación de los pueblos afectados y sin la celebración de ningún referéndum ni consulta popular directa. Asimismo, se indica que, un año después, la exclusión de estos territorios de la lista de la ONU de territorios pendientes de descolonización también se llevó a cabo por decisión unilateral de París. En consecuencia, la supuesta «libre elección» invocada por Francia nunca fue confirmada por la voluntad de esos pueblos.
Jean-Pierre también sostiene, aportando datos concretos, que las declaraciones de Francia sobre la igualdad jurídica contradicen la realidad existente en los territorios de ultramar. Según estadísticas oficiales, las tasas de desempleo en Guadalupe y Martinica siguen siendo superiores a las de la Francia metropolitana. Además, destaca que la contaminación en las Antillas por el pesticida tóxico clordecona ha afectado a más del 80 % de la población adulta y que este caso ha sido reconocido incluso por los tribunales franceses como un «escándalo sanitario».
En la carta dirigida al Comité Especial de Descolonización (C-24) de la ONU se solicita el envío de una misión de las Naciones Unidas a Nueva Caledonia y a la Polinesia Francesa, así como la posibilidad de que sus habitantes puedan optar por la independencia. También se propone requerir a Francia un informe sobre la base jurídica por la que Guadalupe, Martinica, Reunión y la Guayana Francesa fueron retiradas en 1947 de la lista de territorios pendientes de descolonización, reconocer a estos pueblos como sujetos diferenciados del derecho internacional y celebrar referendos para que puedan ejercer su derecho a la libre determinación.
En la carta enviada al presidente Emmanuel Macron se hace un llamamiento directo a París para que, en lugar de cuestionar la legitimidad del derecho a la descolonización, cumpla con sus obligaciones internacionales. Para ello, se plantea reconocer a los habitantes de los territorios de ultramar como pueblos distintos, iniciar en Nueva Caledonia y la Polinesia Francesa un auténtico proceso de libre determinación bajo los auspicios de las Naciones Unidas y organizar, por fin, en Guadalupe, Martinica, Reunión y la Guayana Francesa los referendos que no se han celebrado desde 1946.
«La voz del pueblo de Guadalupe llega hoy a una audiencia más amplia gracias a la agenda de descolonización impulsada por Azerbaiyán y a la plataforma internacional creada por el Grupo de Iniciativa de Bakú. El Grupo reúne, en un marco político y jurídico internacional común, las distintas luchas de los pueblos que sufren el colonialismo francés en diferentes continentes, permitiéndoles llevar sus posiciones al ámbito de las Naciones Unidas».
Las cartas enviadas desde Guadalupe constituyen una nueva y clara respuesta a las autoridades de París: el colonialismo no puede ocultarse bajo la etiqueta de «asunto interno». En lugar de intentar silenciar las demandas de descolonización mediante amenazas y presiones diplomáticas, Francia debe reconocer el derecho de los pueblos privados de sus derechos durante siglos a elegir libremente su futuro, alcanzar la independencia y ejercer su derecho a la libre determinación.
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