


Carta abierta de las familias de personas desaparecidas, familiares de mártires, víctimas de minas y antiguos desplazados internos de Azerbaiyán
Bakú, 29 de junio, AZERTAC
Nos oponemos firmemente a las crecientes campañas internacionales que presentan injustamente como víctima a Ruben Vardanyan, condenado por delitos graves, mientras ignoran a las verdaderas víctimas: los azerbaiyanos que sufrieron las consecuencias de los crímenes por los que fue condenado.
Resultan especialmente preocupantes las recientes iniciativas destinadas a movilizar la simpatía internacional y presentarlo exclusivamente desde una perspectiva humanitaria, pasando por alto el inmenso sufrimiento padecido por las víctimas y sus familias.
Durante años, la sociedad civil de Azerbaiyán, los defensores de los derechos humanos, las víctimas de minas, los supervivientes de la limpieza étnica y las familias de personas desaparecidas han recurrido a la comunidad internacional mediante iniciativas pacíficas y conformes con la ley.
En una carta abierta dirigida al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump (https://en.apa.az/foreign-policy/azerbaijani-ngos-address-open-letter-to-us-president-donald-trump-487462), representantes de la sociedad civil azerbaiyana subrayaron que las personas sometidas a proceso no son «rehenes» ni «presos políticos», sino individuos condenados por graves delitos cometidos durante décadas de conflicto y ocupación, y que la justicia y la responsabilidad son indispensables para alcanzar una paz sostenible.
Del mismo modo, en su llamamiento sobre la enmienda presentada por el congresista Brad Sherman ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos (https://azertag.az/en/xeber/4264859), destacaron que estas personas fueron condenadas por actos que provocaron un inmenso sufrimiento y el desplazamiento de cientos de miles de personas, así como la destrucción de ciudades, infraestructuras civiles y patrimonio cultural. Según la carta, la magnitud de estos hechos culminó en actos deliberados de genocidio, ecocidio, urbicidio y culturicidio.
Azerbaiyán tiene tanto el derecho como la obligación, en virtud del derecho interno e internacional, de investigar y juzgar este tipo de delitos. Los procedimientos, afirman los firmantes, se desarrollaron de manera pública, con acceso a representación legal y plenas garantías para la defensa.
La sociedad civil azerbaiyana también ha rechazado los intentos de ignorar los derechos de las víctimas y de cuestionar la legalidad de estos procedimientos, tanto en sus respuestas al Instituto Lemkin para la Prevención del Genocidio (https://report.az/en/foreign-politics/azerbaijani-ngos-call-on-us-based-lemkin-institute-to-apologize) como en sus llamamientos a miembros del Parlamento británico (https://www.azernews.az/nation/254843.html) y a diversas organizaciones internacionales. Estas iniciativas, sostienen, han buscado de forma constante la verdad, la justicia, la responsabilidad, la reconciliación y una paz duradera.
No obstante, nuestra preocupación no es únicamente jurídica. Es profundamente humana.
Durante décadas, las familias de las personas desaparecidas han apelado a gobiernos, organizaciones internacionales y a la conciencia del mundo. Entre ellas se encontraba Elmira Dadashova, quien el año pasado participó en una manifestación pacífica en Ginebra (https://www.youtube.com/watch?v=ro8QmR7IiGQ) para recordar a la comunidad internacional que cientos de familias azerbaiyanas siguen sin conocer el destino de sus seres queridos. Pasó años buscando respuestas sobre el paradero de su hijo desaparecido, pero falleció sin llegar a conocer su destino.
¿ Dónde estaba la campaña mundial en apoyo de Elmira Dadashova?
¿Dónde están las campañas internacionales por los más de 4.000 azerbaiyanos desaparecidos?
¿Y dónde están las cartas, peticiones e iniciativas de apoyo internacional para las más de 3.400 víctimas azerbaiyanas de minas terrestres?
En la histórica Cumbre de Washington de agosto de 2025, facilitada por el presidente Donald Trump, los líderes de Azerbaiyán y Armenia firmaron una Declaración Conjunta y rubricaron un tratado de paz, abriendo una etapa completamente nueva en las relaciones entre ambos países.
La paz duradera requiere confianza. Sin embargo, la confianza no puede construirse sobre el silencio respecto a los crímenes del pasado.
La generación anterior de azerbaiyanos sufrió el conflicto, la ocupación, el desplazamiento, la destrucción y la pérdida. Recordando ese sufrimiento, seguimos comprometidos con la construcción de un futuro basado en la paz, la cooperación, la justicia y el respeto mutuo. Hoy, azerbaiyanos y armenios tienen una oportunidad única para construir la reconciliación y la confianza.
Como se ha señalado anteriormente, las personas en cuyo favor se organizan campañas y cartas internacionales fueron procesadas y condenadas por delitos graves, y no por su identidad, etnia, nacionalidad, religión o creencias políticas.
Si no demostramos que los delitos tienen consecuencias y que la justicia se aplica mediante procesos legales, ¿qué lección estaremos transmitiendo a nuestros hijos?
Esta pregunta va dirigida a quienes escriben cartas, organizan campañas y defienden la liberación de personas condenadas o procesadas por delitos graves.
No buscamos venganza. Buscamos justicia.
Azerbaiyán entrega una nota diplomática a Rusia
La ONU está interesada en fortalecer la cooperación con Azerbaiyán
El Presidente de la Asamblea Nacional de Zimbabue llega a Azerbaiyán para una visita oficial