


Los precursores de la festividad Novruz: el Martes de Agua y la filosofía de la creación
Bakú, 24 de febrero, AZERTAC
Novruz es una celebración de la creación del mundo y la renovación de la vida. Es el momento, el en que la naturaleza se despierta del sueño y empieza a respirar por la primavera. En el fundamento de esa celebración antigua se encuentran cuatro sagrados elementos: el agua, el fuego, el viento y la tierra. No es casualidad que los martes previos a la celebración simbolicen estos elementos, que anuncian el comienzo del ser y el misterio de la vida.
En una entrevista con AZERTAC el docente del Instituto del folclor de la Academia Nacional de las Ciencias de Azerbaiyán, el doctor de las ciencias filologías, Sakir Albaliyev señaló que el fallecido folclorista y el profesor Azad Nabiyev había explicado la secuencia de los martes previos de Novruz, recurriendo a antiguas concepciones sobre el universo.
Según el orden teológico tradicional el agua, el fuego, el viento y la tierra tienen un poder vital. Si el agua representa una pureza y el origen, el fuego simboliza la luz y el calor, la tierra es seno materno, el viento es un aliento. Es precisamente el viento el que completa la creación: El Creador creyó el ser humano a partir del agua, del fuego y de la tierra, y sopló en él la vida. De esa manera el viento se convirtió en un símbolo del alma y de la chispa divina.
Sin embargo, en el ritual popular el orden se cambia. Después del agua y del fuego viene el viento y luego la tierra. En ello reside una profunda sabiduría. En vísperas de la primavera se despierta el agua, arde el fuego y el viento comienza a moverse y juntos despiertan la tierra. La tierra despierta se convierte la fuente de cosecha, de prosperidad y de nueva vida. Con su despertar se cierra el círculo de los cuatro elementos y se empieza un nuevo ciclo del ser.
El primero en esta secuencia es el Martes de Agua (Su Chershenbesi en azerbaiyano). El agua purifica, lava lo viejo y trae la claridad y la luz. Desde tiempos antiguos el pueblo creía que sí en esta noche se cruzaba un arroyo o se lavaba el rostro con agua de manantial, el año sería luminoso y bendecido.
Según nuestro interlocutor, en la ideología popular el agua desde hace mucho tiempo se considera un símbolo sagrado de la pureza y la claridad. El versículo del Sagrado Corán – “Creamos todo el ser viviente de agua” confirma su poder creador en el contexto religioso-mitológico. En el Martes de Agua antes del amanecer la gente iba a arroyo, se lavaba con el agua pura de fuente y llevaban a casa la simbólica “el agua de la vida”. Se cree que esta agua elimina todo lo malo y abre el camino hacia el año luminoso.

En el libro de la investigadora Kamala Osmanova “Rituales y canciones populares” se recopilan los cantos rituales que eran interpretados en este día. En ellos el agua se aparece no solo como un elemento natural, sino como un símbolo de purificación espiritual. Según la creencia popular, el agua traída al amanecer durante los días de Novruz está dotada de una gracia especial. La masa amasada con esa agua no se agota y en el hogar hay abundancia, - señaló el señor Albaliyev.
Según nuestro interlocutor, el poder curativo del agua se refleja en el mito “El lobo y el agua”. Según esta leyenda el hijo de Oghuz en el Martes de Agua trae el agua de un manantial helado y cura a un lobezno herido. En señal de gratitud el lobo se convierte en su compañero de destino y su alianza concede inmortalidad al linaje.
“Eso revela un significado profundo: el agua es capaz no solo curar, sino que de regenerar el linaje. De esa manera los rituales, los cantos y los mitos testimonian que el agua no es simplemente un medio de limpieza física. Es un poder vivo y misterioso gracias a la cual despierta la naturaleza y renace el ser humano”, - concluyó el señor Albaliyev.
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